Vividor a tus vidas,
procura alimentar
tu grasiento y ruin sustento ajeno,
chupando monedas fieles y limpias
rogando que tus plantitas humanas
no caigan en la cuenta.
Huye antes de que la negrura
tibia y verdadera te alcance
o quedarás preso de por vida
pero ilegalmente,
lo que es peor,
porque la sociedad cobra más intereses.