Nunca me gustó el mate
su amargura me trae tus acciones,
Calienta la garganta
Y no quisiera volverla a malgastar.
El de té es soportable,
pero es como lo nuestro
lo descuidas por unos segundos
y se vuelve asqueroso.
«con algo de azúcar se pasa el mal trago»
dijo mi vieja siempre,
Pero esto no pasa ni con la azucarera entera
que curiosa coincidencia, como un dulce tostado
la amargura y la dulzura hacen lindo contraste
capaz es hora de probar acostumbrarme.