—Bueno —dijo el australiano—, el chico se llamaba Joe. Pero no podian llamarlo Joe, porque era el nombre de nuestro amigo aqui presente. Así que empesaron a llamarlo Feliz Joe. —Era un buen chico —dijo Triste Joe. —Y al final —terminó el australiano—, si hay alguien llamado Feliz Joe, el otro pasa a ser Triste … Sigue leyendo El otro día empecé un libro de relatos.