Desnuda

Desnuda, la reina del mar endulza la arena, sonriendo a los anhelos que se derriten ante sus ojos, inseguros, temblando porque no están a su altura.

Desnuda, la reina con la vista en el profundo mar, no encuentra nada mejor que el infinito en ese beso que separa sus labios, como el cielo y el agua lo hacen en el horizonte.

Desnuda, volviendo a la arena, sus pisadas son la envidia de los peces, flota incluso caminando sobre el nivel de las caricias de los mortales, se acostumbra y se abruma por no encontrar a quien pueda sumergirle para sacar a flote su corazón independiente.

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