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¿Qué es eso que no se? Ay Miguel, ¿Cuándo aprenderás a disimular? Sí, es el amor de mi vida, pero en parte detesto como es capaz de leerme como a una página de un libro. “¿Cómo está mi rubia?” me preguntó al segundo de verme mi cara. “¿Qué?” pregunté tan inocente, intentando disimular. No serví en su día y menos ahora. “No pensés que no me doy cuenta, te sigue molestando. Contame más”. Lo triste es que no había nada que contar. Un sueño nublado con dos elementos. La memoria y cabello rubio. “¿Estás seguro que no es otra cosa amarilla?” pensó ella, y le expliqué que no estaba seguro ni yo mismo. Ha de ser importante, sino ¿Por qué pensarlo tanto? “Que temita che” comentó ella para pasar otro tema, como quien escucha tus dramas por dos horas y no tiene figurada ni dos frases para aconsejarte. O ya de pleno, ni le importa. No la culparía, de seguro me ve como a nuestra nena, con una incógnita tan grande como una embarcación, inflando tanto una idea y lo que le molesta es algo tan pequeño como no recordar si caballo va con “b”. Qué envidia siento de los niños a veces, todo parece tan grande, tantas preguntas por hacerse. Mirá vos, tenemos una cosa en común.

                Ella prefirió irse a dormir otro rato, de seguro entra a trabajar más temprano, otra vez. Mientras, yo, como buen amo de casa no tengo más nada que hacer, a veces me aburro tanto que adelanto lo de dos días, hago las listas de la compra tres veces, trapeo sobre lo trapeado incluso. Curiosa forma de entretenerse la verdad. Todo esto antes de salir a buscar a mi nena preciosa al jardín, cuando ella está acá siempre inventamos algo. Otra vez me voy de tema, para no aburrirme me dije ¿Por qué no dormir también? Fue cuando abrí la puerta de nuestra pieza y la vi, espaldas a la puerta, con esos rizos negros esparcidos en mi lado de la cama, su tersa piel contrastaba con las sabanas grises, y su respiración era tan suave como la de una madre cariñosa. Eso, Eso fue como un balazo a la cien para mi memoria. Como encontrar una pieza del rompecabezas que se perdió debajo de la cocina, una imagen volvió a mí, otra vez ese rubio, de igual manera en la que está mi amada, así, exactamente así, pero entre las sabanas hay dos bultos, ¿Uno era más pequeño? ¿O igual? Dios, como odio mi mente, es como jugar una partida de Clue todo el día. ¿He dicho madre hace un rato? Alguien que estuvo conmigo toda la vida debería de tener alguna idea. Descarto la idea de compartir la cama un rato más y como si hubiera entrado un familiar en urgencias escribo en una nota “fui a visitar a mi madre, a la vuelta busco a la nena. Te amo” y salgo al auto a todo dar.

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