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Siento que de algo me estoy olvidando. Ese fue mi segundo pensamiento en la mañana, lo primero fue esa sensación de haber soñado algo importante, que tampoco recuerdo mucho. “¿Pudiste ver algo?”, me preguntó ella todavía tapada hasta la cabeza, tampoco tiene ganas de salir de la cama. Pero a ella le toca llevarla a jardín. Como sea, viéndola de espaldas, ahí, sentada en el extremo de la cama antes de que saliera a despertarla se me vino algo a la mente: “¿Alguna vez fuiste rubia?” le pregunté. “No, ¿Alguna ex?” contestó ella entre risas, sabe bien que ella fue mi única novia. No. Siento que algo está mal. Algo que no vi, algo glorioso como la rubia y larga cabellera de una dama. Hace días no salgo de casa, he visto más granos en mi cara que personas en la semana. Bueno, entre darle más vueltas y desayunar, prefiero lo segundo. De algo me estoy olvidando.Siento que de algo me estoy olvidando. Ese fue mi segundo pensamiento en la mañana, lo primero fue esa sensación de haber soñado algo importante, que tampoco recuerdo mucho. “¿Pudiste ver algo?”, me preguntó ella todavía tapada hasta la cabeza, tampoco tiene ganas de salir de la cama. Pero a ella le toca llevarla al jardín. Como sea, cuando por fin juntamos coraje y vi su fina figura desnuda desatándose de nuestras blancas sabanas se me vino una imagen de anoche. No fue cuando volví a verla de espaldas, ahí, sentada en un extremo de la cama antes de ir a por la niña que figuré algo: “¿Alguna vez fuiste rubia?” le pregunté. “No, ¿Alguna ex?” contestó ella entre risas, sabe bien que ella fue mi única novia. No. Siento que algo está mal. Algo que no vi, lo único que ronda mi malpensar es algo largo. Largo y delicado como la rubia cabellera de una dama. No puede ser, hace días no salgo de casa, he visto más granos en mi cara que personas en la semana. Bueno, entre darle más vueltas y desayunar, prefiero lo segundo. De algo me estoy olvidando.

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